“iPhoneography” y la Nueva Fotografía Conversacional

“Desde que se inventó Instagram ya todos se creen buenos fotógrafos” ★ Hay en mi timeline un twittero-fotógrafo (o quizá viceversa) que se la pasa quejándose de cómo todos ahora nos creemos buenos fotógrafos. Este individuo, además de vanagloriarse por el profundo conocimiento fotográfico que según él posee, cotidianamente espeta comentarios en contra de los que hoy en día, desde su móvil, toman y comparten fotografías que en muchos casos podrían calificarse incluso mejores que las que él toma. Y es qué ¿cómo es posible que ahora cualquier hijo de vecino armado con su iPhone y con cuenta en Instagram pueda tomar fotografías realmente bellas que hagan dudar a simple vista si fueron hechas con un móvil o con una DSLR? Si no me crees búscalo, y para una muestra haz click aquí. http://www.pixiq.com/article/amazing-iphone-photos Incluso, en septiembre pasado, CNN publicó un pequeño quiz que sirve para descubrir si realmente puedes Seguir leyendo

Forget

I believe there is always a big reason behind any trip. Despite that it might be for vacation, a day off, a weekend, or even a business trip, there is always another hidden and more powerful reason -prepared perhaps by the universe, our own energy, or God- for doing the traveling.  Sometimes you might notice it, sometimes you might not,  but the reason is there, intact, and there is nothing you can do against this kind of conspiracy from life. I believe that traveling is a moment for you to clean things inside, to change, to see life from another perspective, to re-think, to let you feel again, more deeply, more intense.  It might be also a chance for you to move on, to get away from suffering, to start healing, to smile, to see the sun and the brightness and magnificence of your life through the window, or even Seguir leyendo

Sueño a Diario

Había leído ya bastante como para creer que él mismo era parte también de una novela ERA UN DÍA CUALQUIERA, de esos en los que nunca sucede ningún acontecimiento importante, digno de destacarse en algún diario, almanaque o libro de historietas.  Sin embargo, como a veces suele suceder, los eventos menos importantes para unos son los más trascendentes para otros.  Diego caminaba rumbo a su casa. Recorría la banqueta de la izquierda de la Avenida Principal mientras veía pasar los automóviles en dirección contraria a la que él llevaba.  Tenía en su brazo derecho unos libros de literatura contemporánea, y en el otro llevaba su mochila repleta de hojas, símbolos y letras. Diego era un tipo de veinticinco años de edad que terminaba su carrera de ingeniería, y aunque parezca inverosímil, le gustaba leer novelas y relatos en sus pocos ratos libres.  Había leído ya bastante como para creer que Seguir leyendo